«Esta mañana fueron trasladados a los Estados Unidos de América 29 personas que se encontraban privadas de su libertad en diferentes centros penitenciarios del país, las cuales eran requeridas por sus vínculos con organizaciones criminales por tráfico de drogas, entre otros delitos», dice un comunicado conjunto de la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad.
La extradición masiva se realizó «bajo solicitud del Departamento de Justicia de los Estados Unidos», añade la nota, sin precisar las identidades de los implicados.
«Esta acción se enmarca dentro de las labores de coordinación, cooperación y reciprocidad bilateral, en el marco del respeto a la soberanía de ambas naciones».
Según la lista difundida por el Departamento de Justicia estadounidense, entre los detenidos está Rafael Caro Quintero, uno de los líderes históricos del narcotráfico en México, así como los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, fundadores del sanguinario cartel de Los Zetas.
Caro Quintero, «El narco de narcos», es uno de los líderes del extinto Cartel de Guadalajara y uno delincuentes más buscados por EE.UU. desde hace décadas. Se le acusa del asesinato del agente encubierto Enrique «Kiki» Camarena, ocurrido en México en 1985.
Los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, conocidos como el «Z-40» y el «Z-42», respectivamente, fueron dos de los más altos líderes de la banda de Los Zetas, conocida por su cruda violencia contra otros sus rivales, pero también hacia civiles y migrantes.
Negociaciones en Washington
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha exigido a México acciones contra el tráfico de drogas, en especial el fentanilo, para suspender la entrada en vigor de aranceles a productos mexicanos y su gobierno declaró a seis cárteles mexicanos como terroristas, entre ellos al Cártel del Noreste.
En una publicación en su red social, Truth Social, Trump dijo este jueves que «las drogas siguen entrando en nuestro país desde México y Canadá a niveles muy altos e inaceptables»
«No podemos permitir que este azote continúe dañando a los EE.UU. y, por lo tanto, hasta que se detenga o se limite seriamente, los aranceles programados para entrar en vigor el cuarto de marzo, de hecho, entrarán en vigor, según lo previsto», añadió.
El anuncio de las extradiciones llegó el mismo día en que altos funcionarios de seguridad y economía de México sostienen negociaciones en Washington con el secretario de Estado, Marco Rubio; el de Defensa, Pete Hegseth; y la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi.
Por parte mexicana participaron el canciller, Juan Ramón de la Fuente; el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch; el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla; el secretario de la Marina, Raymundo Pedro Morales; y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero.
Al salir del encuentro, el canciller De la Fuente expresó que había sido «una reunión muy positiva» y que «cumplió muy bien con todas las expectativas».
Según la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, la reunión tenía como objetivo «revisar los avances alcanzados, acordar nuevas acciones y fortalecer el combate al tráfico de drogas, en particular fentanilo y de armas».
«Los funcionarios mexicanos presentaron los avances significativos alcanzados en materia de incautaciones, detenciones y operativos desde la conversación sostenida entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump el pasado 3 de febrero», reportó la Cancillería.
Pero, a juzgar por su reacción, tales «avances» no fueron suficientes para Trump, que repitió después su anuncio de que impondría aranceles sobre los productos que México exporta a Estados Unidos.
La reacción de los grupos criminales a la entrega de los prisioneros a Estados Unidos preocupa allí y en México.
La Oficina del Sheriff del Condado de Webb, en Texas, pidió al público tomar precauciones al visitar Nuevo Laredo y otras partes del estado mexicano de Tamaulipas, ante el posible incremento de la violencia en reacción a las extradiciones.
«Incidentes anteriores han demostrado que el cartel tiende a responder con extrema violencia contra las entidades del gobierno mexicano, lo que aumenta el riesgo para los ciudadanos en Nuevo Laredo», dijo la Oficina del Sheriff, que aconsejó a los viajeros «tener en cuenta los problemas de seguridad y sugiere encarecidamente que los residentes locales tomen precauciones más elevadas», señaló.
Un gesto hacia Washington con muchas implicaciones
Para el gobierno mexicano, pero sobre todo para uno de corte nacionalista como el de Claudia Sheinbaum, la extradición de un narcotraficante es siempre un último recurso.
Uno que se utiliza solo ante una situación apremiante, sea esta la incapacidad de las instituciones locales para juzgarlo o retenerlo, o sea por una presión ejercida por Washington.
En este caso, parece más de lo segundo que de lo primero.
Est histórica extradición colectiva se da cuando una delegación de funcionarios mexicanos está en Washington negociando con el gobierno de Donald Trump para que el presidente se abstenga de cumplir dos de sus promesas: perseguir militarmente a los carteles mexicanos, ahora considerados «organizaciones terroristas», y poner aranceles del 25% a las importaciones mexicanas, lo que sería un golpe para la economía.
La extradición, entonces, parece ser un gesto además de las incautaciones de fentanilo, que han aumentado, y la detención de migrantes sin papeles, cuyo paso a EE.UU. se ha reducido.
La pregunta ahora es qué implicaciones pueden tener las extradiciones.
Los capos extraditados están entre los más sangrientos criminales de la historia de México, y en sus declaraciones ante las autoridades estadounidenses pueden dar información sobre la posible colaboración con autoridades de ambos países.
Sus víctimas serán los primeros agradecidos de que estén en cárceles estadounidenses, puesto que en México, han dicho, temen que vuelvan a la libertad o sigan operando desde la cárcel.
Esto ocurre, además, cuando el caso de «El Mayo» Zambada, el capo arrestado por EE.UU. en junio pasado, es parte crucial de la agenda bilateral. El líder y fundador del Cartel de Sinaloa ha pedido a Sheinbaum que lo repatríe con el argumento de que su detención fue ilegal. Y él, incluso más que los otros, puede tener información sensible.
Son muchas, entonces, las aristas de una extradición que parece parte de la negociación con Trump, pero que puede tener implicaciones impensadas para ambos gobiernos.
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Información de: BBC