El 10 de marzo de 2017, la vida de Yaxury Solórzano cambió para siempre. La niña, cuyo milagro llevaría a la beatificación de José Gregorio Hernández, recibió un disparo de escopeta en el cráneo durante un asalto en el caserío Mangas Coveras, estado Guárico.
Tras seis horas de una travesía llena de obstáculos, Yaxury llegó al Hospital Pablo Acosta Ortiz en San Fernando de Apure. Sin embargo, el hospital no contaba con un neurocirujano en ese momento.
Fue entonces cuando el doctor Alexander Krinitzky Pabón, neurocirujano, recibió una llamada de sus colegas. «Mi compañera Bárbara Martínez y yo nos encontrábamos en la ciudad capital realizando operativos médicos con la Fundación Pueblo Soberano», relata el doctor. «Ese domingo, Día del Médico, recibí una llamada de los colegas de la Unidad de Pediatría, me cuentan lo que sucedió y deciden enviarme las imágenes de la tomografía vía whatsapp. Las analizamos y decidimos venirnos a San Fernando inmediatamente a atender a la niña».
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Tras dos días de espera, Yaxury fue intervenida quirúrgicamente. «Decidimos hacerle una cirugía de control de daños, que consiste en retirar fragmentos, hacer limpieza y retirar tejidos revitalizados», explica el doctor Krinitzky. «De allí fue egresada a la unidad de cuidados intensivos pediátricos, recuperándose satisfactoriamente».
Diez días después, la madre de Yaxury y la niña visitaron al doctor Krinitzky en su consultorio privado. «Doctor no nos recuerda?, Ella es la niña del tiro en Mangas Covera», le dijo la madre. El doctor quedó sorprendido por la rápida recuperación de Yaxury.
«La niña ha estado muy bien, sólo venimos a una consulta de rutina», le dijo la madre. Es en ese momento cuando el médico le pregunta sobre su religión y la señora responde que en su hogar son católicos y devotos del doctor José Gregorio Hernández. Carmen le confesó que al enterarse de la cirugía de su hija le pidió al santo que la salvara y ella aseguró que el Médico de los Pobres le dijo: “No te preocupes, que tu hija va a salir bien” y después de esto comenzó a sentir una paz.
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El neurocirujano, quien nunca había tenido una experiencia religiosa similar, compartió la historia con el padre Numa Molina, con quien había entablado amistad durante las jornadas de operaciones de la Fundación Pueblo Soberano. El padre Molina, impresionado, decidió informar al sacerdote Gerardino Barrachini, Vicario Episcopal por la Santidad de la Arquidiócesis de Caracas, y así comenzó la investigación del milagro.
«Toda esta experiencia ha sido gratificante para nuestras vidas, mi familia y yo nos hemos acercado más al Doctor José Gregorio Hernández», afirma el doctor Krinitzky. «Antes me encomendaba a Dios en cada una de las intervenciones quirúrgicas que realizaba, hoy en día me encomiendo al nuevo beato y está presente en cada uno de mis pasos».
El doctor Krinitzky, un «apureño de corazón», ha dedicado su vida a la medicina, sirviendo a su comunidad con pasión y compromiso. Su historia, entrelazada con el milagro de Yaxury, es un testimonio de fe, esperanza y el poder de la medicina.
Oriana Lorenzo con información de ÚN